Estefanía Castro y Juan Fernando Pérez
Cuando es el hombre capaz de ver sus sueños y no dejarse atrapar por la apariencia que le exige la actitud de belleza?
El prinicipio de individuación permite espacapar de lo apolíneo, este es un proceso de consolidción pues en ello se trasciende la apariencia, pues se es consciente de si y de los imaginarios, se supera asi una primer apariencias, esta se conforma por un parámetro colectivo que se deleita en el mundo onírico. Lograr la primera apariencia es comprender el imaginario que nos construye, es la imagen de lo que vemos, es la primer impresión.
En que momento la frontera de lo apolineo es dionisiaca?
Este es el momento de la embriaguez consciente, es ser un ente activo en un contexto social. El equilibrio entre los impulsos, carga de significado del lenguaje común del arte que esta asociado con lo apolíneo en la técnica. Esta se llena de contenido con el lenguaje dionisiaco, este lenguaje no se puede expresar con palabras y parte de la percepción. No es explícito y tampoco es comprensible en la frontera de los impulsos, estos vienen de la misma fuente, de por ello que es tan dificil hallar el punto de equilibrio.
martes, 26 de agosto de 2014
Para la discusión de la clase del 26 de agosto
Elizabeth Acevedo, Kelly Agudelo y Melisa Montoya.
Como la experiencia mítica se enlaza con los preceptos de una divinidad?
Los mitos y los dioses, estos como modelos de vida, ejemplos de comportamiento entre los cuales los hombres imitan La fuerza, la belleza y la valentía
La antítesis de lo apolíneo.
Es la embriauez de lo dionisicaco, es la idealización del hombre y del mundo.
Es la embiraguez en la perfección esta sucede entre el mundo apolíneo y el dionisiaco, no obstantes en este punto se supera la antítesis.
Cuando el arte es prodcuto de la imaginación
Proponemos como punto de partida para analizar esta pregunta la teoría de platón sobre las ideas.
1. Las ideas son lo verdadero
2. Las cosas son copias de las ideas
3. El arte es copia de la realidad y a su vez la realidad es copia de las ideas.
Esta propuesta es sacada del mundo de las Ideas sacadas en Platón: video en yotube. .
Lo dionisiaco es parte del sueño de las apariencias y la realidad como el enfrentamiento entre lo apolíneo y lo dionisiaco; el arte es la creación de la apariencia.
Como la experiencia mítica se enlaza con los preceptos de una divinidad?
Los mitos y los dioses, estos como modelos de vida, ejemplos de comportamiento entre los cuales los hombres imitan La fuerza, la belleza y la valentía
La antítesis de lo apolíneo.
Es la embriauez de lo dionisicaco, es la idealización del hombre y del mundo.
Es la embiraguez en la perfección esta sucede entre el mundo apolíneo y el dionisiaco, no obstantes en este punto se supera la antítesis.
Cuando el arte es prodcuto de la imaginación
Proponemos como punto de partida para analizar esta pregunta la teoría de platón sobre las ideas.
1. Las ideas son lo verdadero
2. Las cosas son copias de las ideas
3. El arte es copia de la realidad y a su vez la realidad es copia de las ideas.
Esta propuesta es sacada del mundo de las Ideas sacadas en Platón: video en yotube. .
Lo dionisiaco es parte del sueño de las apariencias y la realidad como el enfrentamiento entre lo apolíneo y lo dionisiaco; el arte es la creación de la apariencia.
lunes, 25 de agosto de 2014
II. 3 Redención
No precisamos, en cambio, hablar sólo con conjeturas cuando se trata de poner al descubierto el abismo enorme que separa a los griegos dionisíacos de los bárbaros dionisíacos. En todos los confines del mundo antiguo - para dejar aquí de lado el mundo moderno -, desde Roma hasta Babilonia, podemos demostrar la existencia de festividades dionisíacas, cuyo tipo, en el mejor de los casos, mantiene con el tipo de las griegas la misma relación que el sátiro barbudo, al que el macho cabrío prestó su nombre y sus atributos, mantiene con Dioniso mismo. Casi en todos los sitios la parte central de esas festividades consistía en un desbordante desenfreno sexual, cuyas olas pasaban por encima de toda institución familiar y de sus estatutos venerables; aquí eran desencadenadas precisamente las bestias más salvajes de la naturaleza, hasta llegar a aquella atroz mezcolanza de voluptuosidad y crueldad que a mí me ha parecido siempre el auténtico «bebedizo de las brujas». Contra las febriles emociones de esas festividades, cuyo conocimiento penetraba hasta los griegos por todos los caminos de la tierra y del mar, éstos, durante algún tiempo, estuvieron completamente asegurados y protegidos, según parece, por la figura, que aquí se yergue en todo su orgullo, de Apolo, el cual no podía oponer la cabeza de Medusa a ningún poder más peligroso que a ese poder dionisíaco, grotescamente descomunal. En el arte dórico ha quedado eternizada esa actitud de mayestática repulsa de Apolo. Más dificultosa e incluso imposible se hizo esa resistencia cuando desde la raíz más honda de lo helénico se abrieron paso finalmente instintos similares: ahora la actuación del dios délfico se limitó a quitar de las manos de su poderoso adversario, mediante una reconciliación concertada a tiempo, sus aniquiladoras armas. Esta reconciliación es el momento más importante en la historia del culto griego: a cualquier lugar que se mire, son visibles las revoluciones provocadas por ese acontecimiento. Fue la reconciliación de dos adversarios, con determinación nítida de sus líneas fronterizas, que de ahora en adelante tenían que ser respetadas, y con envío periódico de regalos honoríficos; en el fondo, el abismo no había quedado salvado. Mas si nos fijamos en el modo como el poder dionisíaco se reveló bajo la presión de ese tratado de paz, nos daremos cuenta ahora de que, en comparación con aquellos saces babilónicos y su regresión desde el ser humano al tigre y al mono, las orgías dionisíacas de los griegos tienen el significado de festividades de redención del mundo y de días de transfiguración. Sólo en ellas alcanza la naturaleza su júbilo artístico, sólo en ellas el desgarramiento del principium individuationis se convierte en un fenómeno artístico. Aquel repugnante bebedizo de brujas hecho de voluptuosidad y crueldad carecía aquí de fuerza: sólo la milagrosa mezcla y duplicidad de afectos de los entusiastas dionisíacos recuerdan aquel bebedizo - como las medicinas nos traen a la memoria los venenos mortales -, aquel fenómeno de que los dolores susciten placer, de que el júbilo arranque al pecho sonidos atormentados. En la alegría más alta resuenan el grito del espanto o el lamento nostálgico por una pérdida insustituible. En aquellas festividades griegas prorrumpe, por así decirlo, un rasgo sentimental de la naturaleza, como si ésta hubiera de sollozar por su despedazamiento en individuos. El canto y el lenguaje mímico de estos entusiastas de dobles sentimientos fueron para el mundo de la Grecia de Homero algo nuevo e inaudito: y en especial prodújole horror y espanto a ese mundo la música dionisíaca. Si bien, según parece, la música era conocida ya como un arte apolíneo, lo era, hablando con rigor, tan sólo como oleaje del ritmo, cuya fuerza figurativa fue desarrollada hasta convertirla en exposición de estados apolíneos. La música de Apolo era arquitectura dórica en sonidos, pero en sonidos sólo insinuados, como son los propios de la cítara. Cuidadosamente se mantuvo apartado, como no-apolíneo, justo el elemento que constituye el carácter de la música dionisíaca y, por tanto, de la música como tal, la violencia estremecedora del sonido, la corriente unitaria de la melodía` y el mundo completamente incomparable de la armonía. En el ditirambo dionisíaco el hombre es estimulado hasta la intensificación máxima de todas sus capacidades simbólicas; algo jamás sentido aspira a exteriorizarse, la aniquilación del velo de Maya, la unidad como genio de la especie, más aún, de la naturaleza. Ahora la esencia de la naturaleza debe expresarse simbólicamente; es necesario un nuevo mundo de símbolos, por lo pronto el simbolismo corporal entero, no sólo el simbolismo de la boca, del rostro, de la palabra, sino el gesto pleno del baile, que mueve rítmicamente todos los miembros. Además, de repente las otras fuerzas simbólicas, las de la música, crecen impetuosamente, en forma de rítmica, dinámica y armonía. Para captar ese desencadenamiento global de todas las fuerzas simbólicas el ser humano tiene que haber llegado ya a aquella cumbre de autoalienación que quiere expresarse simbólicamente en aquellas fuerzas; el servidor ditirámbico de Dioniso es entendido, pues, tan sólo por sus iguales. ¡Con qué estupor tuvo que mirarle el griego apolíneo! Con un estupor que era tanto mayor cuanto que con él se mezclaba el terror de que en realidad todo aquello no le era tan extraño a él, más aún, de que su consciencia apolínea le ocultaba ese mundo dionisíaco sólo como un velo.
La naturaleza artística de los griegos y el concepto de arquetipo
Tras estos presupuestos y contraposiciones generales acerquémonos ahora a los griegos para conocer en qué grado y hasta qué altura se desarrollaron en ellos esos instintos artísticos de la naturaleza: lo cual nos pondrá en condiciones de entender y apreciar con más hondura la relación del artista griego con sus arquetipos, o, según la expresión aristotélica, «la imitación de la naturaleza». De los sueños de los griegos, pese a toda su literatura onírica y a las numerosas anécdotas sobre ellos, sólo puede hablarse con conjeturas, pero, sin embargo, con bastante seguridad: dada la aptitud plástica de su ojo, increíblemente precisa y segura, así como su luminoso y sincero placer por los colores, no será posible abstenerse de presuponer, para vergüenza de todos los nacidos con posterioridad, que también sus sueños poseyeron una causalidad lógica de líneas y contornos, colores y grupos, una sucesión de escenas parecida a sus mejores relieves, cuya perfección nos autorizaría sin duda a decir, si fuera posible una comparación, que los griegos que sueñan son Homeros, y que Homero es un griego que sueña: en un sentido más hondo que si el hombre moderno osase compararse, en lo que respecta a su sueño, con Shakespeare.
Ampliar al concepto de arquetipo. una vez realizado el acercamiento definir porque habla Nietzsche de este concepto, en que sistema de significación define su valor en este texto?
Imitar la naturaleza de un sueño. ¿fue ese acaso el proyecto de los griegos? en que medida otras culturas acaso también no lo han hecho?
Ampliar al concepto de arquetipo. una vez realizado el acercamiento definir porque habla Nietzsche de este concepto, en que sistema de significación define su valor en este texto?
Imitar la naturaleza de un sueño. ¿fue ese acaso el proyecto de los griegos? en que medida otras culturas acaso también no lo han hecho?
metopa
http://www.culture.gr/culture/gindex.jsp
Jasón y el Dragón
www.theoi.com
Poesía Lírica Griega por José Sloker
http://es.slideshare.net/slocker/poesa-lrica-griega
Poesía Lírica Griega por José Sloker
http://es.slideshare.net/slocker/poesa-lrica-griega
II II. 1 Imagen Onírica simbólica
Hasta ahora hemos venido considerando lo apolíneo y su antítesis, lo dionisíaco, como potencias artísticas que brotan de la naturaleza misma, sin mediación del artista humano, y en las cuales encuentran satisfacción por vez primera y por vía directa los instintos artísticos de aquélla: por un lado, como mundo de imágenes del sueño, cuya perfección no mantiene conexión ninguna con la altura intelectual o con la cultura artística del hombre individual, por otro lado, como realidad embriagada, la cual, a su vez, no presta atención a ese hombre, sino que intenta incluso aniquilar al individuo y redimirlo mediante un sentimiento místico de unidad. Con respecto a esos estados artísticos inmediatos de la naturaleza todo artista es un «imitador», y, ciertamente, o un artista apolíneo del sueño o un artista dionisíaco de la embriaguez, o en fin - como, por ejemplo, en la tragedia griega - a la vez un artista del sueño y un artista de la embriaguez: a este último hemos de imaginárnoslo más o menos como alguien que, en la borrachera dionisíaca y en la autoalienación mística, se prosterna solitario y apartado de los coros entusiastas, y al que entonces se le hace manifiesto, a través del influjo apolíneo del sueño, su propio estado, es decir, su unidad con el fondo más íntimo del mundo,en una imagen onírica simbólica.
(Tópicos)
El impulso apolíneo y el dionisíaco como naturaleza de lo artístico.
Sueña el rey que es rey, y vive con este engaño mandando, disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe prestado, en el viento escribe, y en cenizas le convierte la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar, viendo que ha de despertar en el sueño de la muerte?
Sueña el rico en su riqueza, que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión, todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño: que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.
Calderón de la Barca
(Tópicos)
El impulso apolíneo y el dionisíaco como naturaleza de lo artístico.
Satisfacemos nuestra naturaleza artística cuando disponemos nuestros instintos a la búsqueda de un impulso divino (apolíneo, dionisiaco,....). Vamos en pos de imágenes, de esas que habitan nuestros sueños?o de esas que nos imponen una autoalienación mística?
Imitamos en todo caso la naturaleza de lo artístico.
En que momento se nos ofrece una imagen de nosotros mismos?
Ampliar el concepto de una imagen onirica simbólica
Sueña el rey que es rey, y vive con este engaño mandando, disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe prestado, en el viento escribe, y en cenizas le convierte la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar, viendo que ha de despertar en el sueño de la muerte?
Sueña el rico en su riqueza, que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión, todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño: que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.
Calderón de la Barca
Cantan del sueño en el que viven
Este dibujo pertenece a El Bosco, nos muestra una típica escena de alegres pecadores en un entorno fantástico. Los cantantes forman un grupito y parecen desplazarse en el cascarón de un huevo. Llevan un libro pautado del que entonan diferentes canciones.
Invitación para visitar el sitio:
http://www.artehistoria.jcyl.es/v2/obras/4982.htm
Un espacio en donde se pueden encontrar mas dibujos de El Bosco
Invitaciones
Resalto la relación que hace Sirely Yuliana Ramírez, al conectar la propuesta fotográfica del Nicolás Bruno con su lectura de lo Apolíneo. Pues una patología llamada "parálisis del sueño" pudo haber sido hace 2500 años la misma imagen que viera la pitonisa de Apolo?. Es muy interesante no sólo el escrito sino la visita al blog que esta compañera nos hace desde el BLOG SEMILLA
Resalto también los textos que sobre la discusiòn planteada en clase, escribe Juan Fernando Pérez en su blog Viaje hacia el ser.
Resalto también los textos que sobre la discusiòn planteada en clase, escribe Juan Fernando Pérez en su blog Viaje hacia el ser.
martes, 19 de agosto de 2014
Henri-Cartier-Bresson en Agosto
Guerra Civil Española
Extractado de :
http://www.fotografospardo.com/blog/agosto-el-mes-de-henri-cartier-bresson/henri-cartier-bresson002_1/
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