miércoles, 13 de agosto de 2014

6. Intuición y creación bajo el impulso dionisiaco

Bajo la magia de lo dionisiaco no sólo se remueva la alianza entre los humanos: también la naturaleza alienada, hostil o subyugada celebra de nuevo su fiesta de reconciliación con su hijo perdido, el hombre. De manera voluntaria ofrece la tierra sus dones y pacíficamente se acercan las fieras de las rocas y del desierto. El carro de Dionisos está cubierto de flores y guirnaldas: bajo su yugo la pantera y el tigre caminan paso a paso. Transfórmese el “Canto a la Alegría” de Beethoven en una pintura y no se quede nadie atrás con su imaginación cuando millones se postran en el polvo llenos de escalofríos: de esta manera podremos acercarnos a lo dionisíaco. Ahora el esclavo es hombre libre, ahora se rompen, todas las rígidas, hostiles delimitaciones que la necesidad, la arbitrariedad o la “moda atrevida” han establecido entre los hombres. Ahora, en el evangelio de la armonía de los mundos, cada cual se siente no sólo unido, reconciliado, fundido con su prójimo, sino hecho uno con él, como si el velo de Maya estuviera roto y tan sólo revolotease en jirones ante lo misterioso Uno-primordial. Cantado y bailando se exterioriza el hombre como miembro de una comunidad superior: ha desaprendido a andar y a hablar y está en camino de alzar el vuelo por los aires bailando. En sus gestos habla la transformación mágica. Así como ahora los animales hablan y la tierra da leche y miel, así también en él resuena algo sobrenatural: se siente dios, él mismo ahora anda tan extático y erguido como veía en sueños que andaban los dioses. El hombre ya no es artista, se ha convertido en su obra de arte: la violencia artística de la naturaleza entera se revela aquí bajo los escalofríos de la embriaguez para la suma satisfacción deliciosa de lo Uno-primordial. La arcilla más noble, el mármol más preciado son aquí amasado y tallados, el ser humano, y a los golpes de cincel del artista dionisíaco de los mundos resuena la llamada de los misterios elusinos: “¿Caéis postrados, millones?, ¿presientes tú al creador?

Podría expresar la condición de la pulsión dionisiaca?
De que manera interpreta la ruptura del velo de maya ante la pulsión dionisiaca?
Cuando es el hombre capaz de ver sus sueños y no dejarse atrapar por la apariencia que le exige exactitud y belleza?
Diferencia la expresión : El hombre ha dejado de ser artista para convertirse en obra de arte.Como se intuye la creación desde el impulso dionisiaco?

5. La frontera entre lo apolíneo y lo dionisiaco

En el mismo pasaje Schopenhauer nos ha descrito el horrible espanto que conmociona al hombre cuando, de repente, en las formas de conocimiento del fenómeno ya no sabe a qué atenerse mientras el principio de razón parece que sufre, en una cualquiera de sus configuraciones, una excepción. Si a este espanto le añadimos el éxtasis lleno de delicias que, en la misma ruptura del principium individuationis se eleva desde el fondo más íntimo del hombre y de la misma naturaleza, entonces tendremos una visión de la esencia de lo dionisíaco, a la cual la analogía de la embriaguez es la que nos la pone más a nuestro alcance. Aquellas agitaciones dionisíacas, en cuya intensificación lo subjetivo desaparece hasta el autoolvido completo, se despiertan bien por el influjo de la bebida narcótica, de la que haban en himnos todos los hombres y pueblos originarios, o bien en la poderosa inminencia de la primavera, que con placer se infiltra por toda la naturaleza. También en la Edad Media alemana, y hallándose bajo esa misma violencia dionisíaca, multitudes cada vez mayores iban dando vueltas de un sitio a otro, cantando y bailando: en estos danzante de San Juan y de San Vito reconocemos nosotros los coros báquicos de los griegos, con su prehistoria en Asia Menor, remontándose hasta Babilonia y los orgiásticos saceos. Hay hombres que, por falta de experiencia o por estupidez, se apartan de tales fenómenos como de “enfermedades del pueblo”, ridiculizándolos o lamentándolos desde el sentimiento de su propia salud: los pobres no sospechan, desde luego, qué cadavérico y fantasmagórico es el aspecto que tiene precisamente esa “salud” suya cuando pasa junto a ellos en plena efervescencia la vida ardiente de los entusiastas dionisíacos.

En que momento la frontera de lo apolíneo es dionisíaca?
Es la fiesta también una forma de la apariencia o es ella su umbral de negación?
Es la embriaguez la antítesis de lo apolíneo?
En que instancia es lo apolíneo y lo dionisíaco el mismo lugar?
Cuando cede territorio el impulso apolíneo ante lo dionisíaco?

4. La fantasia y la entrada al principio de individuación.

Esta alegre necesidad de la experiencia onírica también la expresaron los griegos en su Apolo: Apolo en tanto que dios de todas las fuerzas figurativas, es a la vez el dios vaticinador. Él, que según su etimología es el “resplandeciente” [“Schinende”], la divinidad de la luz, domina también la bella apariencia [Schein] del mundo interno de la fantasía. La verdad superior, la perfección de estos estados en contraposición con la parcialmente comprensible realidad diurna, así como la profunda conciencia de que en el dormir y el soñar la naturaleza cura y ayuda, todo ello es, a la vez, el analogon simbólico de la capacidad vaticinadora y de las artes en general, gracias a las cuales la vida se hace posible y digna de ser vivida. Pero aquella delicada línea que a la imagen onírica no le es lícito sobrepasar para no producir efectos patológicos, pues de lo contrario, la apariencia nos engañaría como si fuese grosera realidad - tampoco es lícito que falte en la imagen de Apolo: la mesurada limitación, el estar libre de las agitaciones más salvaje, el sabio sosiego del dios escultor. Su ojo, de acuerdo con su origen, ha de ser “solar”; aun cuando esté enojado y mire de mal humor, la solemnidad de la bella apariencia le recubre. Y de este modo podría ser válido para Apolo, en un sentido excéntrico, aquello que Shopenhauer dice del hombre cogido por el velo de Maya. El mundo como voluntad y representación, I, p. 416: “Como en el mar embravecido, que ilimitado por doquier, entre aullidos hace que montañas de olas asciendan y se hundan, un navegante está en una barca confiando en la débil embarcación; así está en medio de un mundo de tormentas, tranquilo el hombre individual, sostenido y confiando en el pricipium individuationis” Incluso habría que decir de Apolo que él han alcanzado su mas sublime expresión la confianza imperturbable en el principium y el tranquilo estar ahí de todo el que se encuentre cogido en él, e incluso se podría designar a Apolo como la magnifica imagen divina del pricipium individuationis, con cuyos gestos y miradas nos hablarían todo el placer y toda la sabiduría de la “apariencia”, en compañía de su belleza.

Buscamos con alegria puertas para entrar al mundo onírico?
Porque es Apolo el Dios de los sueños vaticinadores?
La Búsqueda de la luz es una interpretación que buscar la bella apariencia de la imagen que ha transitado desde el sueño hasta nuestro ahora?
Como la fantasía se convierte en una puerta al mundo interior?
Es la perfección una búsqueda por romper el azar que existe entre el sueño y la presencia?
Se podría caracterizar con nuevas expresiones la pulsión apolínea?
Pueden las artes ser vaticinadoras? desglose y pliegue apuestas.Podría hablar de la idea de Schopenhauer del mundo como voluntad y representación en la perspectiva apolínea?
Como interpreta el principio de individuación?
Relacione en la perspectiva apolínea el principio de individuación con la apariencia, la belleza y la representación de las cosas.
La apariencia debe ser bella o sabia?

3. La bella Apariencia y la presencia del mundo onírico

La bella apariencia de los mundos oníricos, en cuya producción todo hombre es artista completo, es el presupuesto de todo arte figurativo e incluso, como veremos, de una mitad importante de la poesía. Nosotros gozamos en la comprensión inmediata de la figura, todas las formas nos hablan, no hay nada indiferente ni innecesario. En la vida culminante de esta realidad onírica aún tenemos, sin embargo, la sensación traslúcida de su apariencia: ésta es al menos, mí experiencia, en defensa de su frecuencia, sí, de su normalidad, podría aportar muchos testimonios y las máximas de los poetas. El hombre filosófico tiene hasta el presentimiento de que también debajo de esta realidad en la que vivimos y somos está oculta una segunda realidad completamente diferente, esto es, que la primera también es una apariencia; y al don que permite que los seres humanos y todas las cosas se presenten en determinadas ocasiones como meros fantasmas o imágenes oníricas, Schopenhauer lo califica claramente como la señal distintiva de la aptitud filosófica. El filósofo se relaciona con la realidad de la existencia de la misma manera que el ser humano sensible al arte se comporta con la realidad de los sueños; la contempla a conciencia y a gusto; pues desde esas imágenes él se interpreta la vida, en esos sucesos se ejercita para la vida. No son sólo precisamente las imágenes agradables y amistosas las que experimenta en sí mismo con comprensión total: también lo serio, turbio, triste y tenebroso, los impedimentos repentinos, las bromas al azar, las esperas llenas de desasosiego, en una palabra, toda la “divina comedia” de la vida, con su Inferno, desfila ante él, no sólo como un juego de sombras -puesto que en esas escenas él también vive y comparte los sufrimientos-, y sin embargo, tampoco sin aquella sensación fugaz de apariencia; y tal vez recuerden varios, como yo, que a veces, en los peligros y terrores de los sueño, se han gritado, animándose a sí mismo, y con éxito: “¡Es un sueño! ¡Quiero seguir soñándolo!”. Así me lo han contado también de personas que estuvieron en condiciones de continuar durante tres y más noches seguidas la causalidad de uno y el mismo sueño: hechos que dan claramente testimonio de que nuestra esencia más intima, el substrato común de todos nosotros, vive en si la experiencia de los sueños con profundo placer y con alegre necesidad.

Arrojarse al mundo de los sueños que puertas abre al mundo de la ilusión?
Es el arte figurativo un reflejo del mundo que en apariencia nos entrega el mundo onírico?
El mundo de las imágenes nos hablan de lo que ya en sueños hemos compartido con la ilusión?
La imagen figurativa es nuestra imagen antecedida de sueño?Es la apariencia un trayecto de la imagen entre el sueño y su presencia?
Es la vida también una apariencia del sueño?
En que medida el artista es filósofo y el filósofo artista?
Como se ejercita la vida en las dos fronteras?

2. El mundo del sueño y de la embirguez

Para allegar a nuestro alcance la pulsión apolínea y la dionisiaca separemos primero en nuestra imaginación dos mundos impulsores de nuestra voluntad (arte): 1 los sueños y 2 la embriaguez; en cada uno de ellos como fenómenos fisiológicos se puede notar una antítesis que se corresponde con la existente entre lo apolíneo y lo dionisíaco. En los sueños se presentaron según la versión de Lucrecio, las magnificas figuras de los dioses ante las almas de los hombres, en los sueños veía el gran escultor la fascinante construcción de los cuerpos de seres sobrehumanos, y el poeta helénico, interrogado acerca de los secretos de la procreación poética, también habría hecho alusión a los sueños y habría dado una instrucción similar a la que da Hans Sachs hace en el poema de Los maestros cantores:
 Amigo mío, ésta es justamente la obra del poeta,
 observar e interpretar sus sueño.
Creedme, la ilusión más verdadera del hombre
se le ofrece en los sueños;
Todo arte poético y toda poesía

Como llega a ser la acción de un Dios una pulsión humana?
Cuando el arte es producto de la voluntad de imaginar?
La verdad de la ilusión emerge en la palabra del poeta?
Es la ilusión una pulsión divina que transforma la voluntad?
Como se observa un sueño?, esta tejida esta experiencia a una pulsión?
no es sino interpretación de sueños verdaderos.

1. Entrando al primer capítulo

Mucho es lo que habremos ganado para la ciencia estética cuando hayamos llegado no sólo a la intelección lógica, sino a la seguridad inmediata de la intuición de que el desarrollo del arte está ligado a la duplicidad de lo apolíneo y lo dionisíaco: De modo similar a como la generación depende de la dualidad de los sexos, entre los cuales la lucha es constante y la reconciliación se efectúa sólo periódicamente. Esos nombres se los tomamos en préstamo a los griegos, los cuales hacen perceptible al hombre inteligente, las profundas doctrinas secretas de su visión del arte no conciernen con conceptos, sino con las figuras incisivamente claras del mundo de sus dioses. Con sus dos divinidades artísticas, Apolo y Dionisio, se enlaza nuestro conocimiento de que el mundo griego subsiste una antítesis enorme en cuanto a origen y metas entre el escultor, arte apolíneo y el arte no escultórico. esos dos instintos tan diferentes marchan uno al lado del otro, casi siempre en abierta discordia entre sí y excitándose mutuamente a dar a luz frutos nuevos y cada vez más vigorosos, para perpetuar en ellos la  lucha de aquella antítesis, sobre la cual sólo en apariencia tiende un puente la común palabra “arte”: hasta que, finalmente, por un milagroso acto metafísico de la “voluntad”  helénica, se muestran apareados entre sí, y en ese apareamiento acaban engendrando la obra de arte a la vez dionisíaca y apolíneo de la tragedia ática. [que es por tanto dionisíaca en la misma medida que es apolínea]. 

1. Ampliar Una caracterización de Apolo y una de Dionisio.
2. Interpretar la relación Instinto y creación a partir de las acciones de un dios.
3. Como la experiencia mítica esta enlazada con los preceptos de una divinidad.
4. El límite de la imaginación humana atraviesa puentes hacia la persecución de los divino.
5. Proponer lecturas del arte como un acto de la voluntad.



Documento No. 1

Acotaciones a

EL NACIMIENTO DE LA TRAGEDIA [1]


I.

En la primera parte propone como el pensamiento puede instalarse de dos maneras frente a la investigación:

            1) Como un pensamiento que investiga porque se asume desde la intelección                  lógica
            2) Como un pensar que reconoce la seguridad inmediata de la intuición.


Arte ligado a la duplicidad de lo apolíneo y lo dionisiaco. En este juego de interacción propone N. como se presenta continuamente el arte. En ellos están en pugna constante fuerzas que se separan y se juntan.

El  mundo del arte aparece oculto en los nombres de los dioses griegos, en la imaginación que crea el mundo mágico de la realidad unida a su fin divino. En ella habitan los comportamientos para las doctrinas secretas, y no de forma conceptual, sino en las figuras del mundo que esos dioses concentran. N. Primero separa el mundo de las cosas hechas, en donde aparece con fuerza el mundo del escultor en el campo apolíneo, y en el mundo de las cosas imaginadas en donde propone el arte de la música con la cual inscribe el mundo Dionisiaco. La lectura de esos dos dioses se hace desde lo que llama en este sentido intuición, que es la intuición en N?, hasta ahora, es la imagen que le permite separar el mundo sensible que propone cada dios en su diferencia con respecto al otro. La intuición como pieza para mover la interpretación entre acontecimientos imaginativos similares. (Tendencia hacia). En el desplazamiento de las ideas entre aquello que aparece como semejante, se producen movimientos de imágenes que obligan a interpretar acontecimientos que proponen los dioses, que, sin decirse están en nuestra interioridad como presupuestos, como aquello imaginado en la cotidianidad, en ello todo acto es acontecimiento que se prende como acción.

Retomando la idea de N. respecto a esos dos momentos en que la intuición recorre el pensamiento y la acción, aparece entonces el mundo de lo hecho y el mundo de lo imaginado que se extienden en sus diálogos sólo a partir del mundo del arte. Se puede nombrar arte porque se confrontan las intuiciones que pugnan o se acentúan como repetidas en la relación acción e imaginación, y desde la perspectiva del texto entre lo que se hace y lo que se piensa. Siendo muy diferentes a la construcción propuesta por N. me aventuro a interpretar como acción para tender relaciones entre el escultor, como el que hace y el músico como el que piensa, pero me parece más cercano como el que imagina porque el sonido del poeta está en la acción que imagina el mundo desde el pensamiento. Estas dos fuerzas que aparecen siempre en contrastes, en el pensamiento de N. se configuran en unidad sólo por la metafísica del pensamiento Helénico. Cómo encuentran unidad? sólo por un acto de voluntad, calificado por N. como acto metafísico. Quiere decir, en mi modo de leerlo que, la voluntad de una comunidad emerge en la metafísica que la configura como acto de unión, (relaciones mito y metafísica: José Luis Pardo) en ella subyacen los nexos que le permiten transitar sensiblemente sus artes. En ellas se conjugan las fuerzas que siempre en pugna concentran la apariencia de unidad que las sumerge en obra, para el caso griego es la aparición de la tragedia como el encuentro de dos intuiciones colectivas de la fuerza de los acontecimientos que provocan dos dioses.

Aparece así la primera relación de experiencias ligadas a cada Dios: Para N. son dos mundos artísticos: Sueño y embriaguez. Y… que es un mundo artístico? Será aquel ligado a la experiencia que hace emerger las intuiciones de unidad respecto a lo irreconciliable? Y por lo tanto sólo en apariencia? El sueño es lugar, por lo tanto el sueño es un espacio en donde aparecen las imágenes de los dioses, el sueño es también el momento de concepción de formas que sobrepasan la escala humana, es decir es el espacio en donde lo cotidiano no es medida del comportamiento ni del tamaño de las cosas, el sueño es un espacio humano intuido a escala inhumana. Al poeta que lo toca interpretar el sueño le corresponde enfrentarse a la escala inhumana de los humanos para estar en la ilusión mas verdadera de todas que es el sueño. N. introduce la palabra verdad: el sueño se confronta con la verdad porque hace del poeta al hombre que es capaz de interpretar lo inhumano, llevando la ilusión al único espacio en donde no es ajeno: el sueño.

Esta aproximación al sueño es también un acercamiento al momento en que se plantea, la bella apariencia de los mundos oníricos, momento que subyace a la condición de todo lo humano, porque es en ellos  en donde N. define que es ser artista: Todo ser lo es cuando produce sus propios mundos oníricos, cuando puede transitar con placer sus propias ilusiones, en ellas se exige una elaboración inhumana del espacio para imaginar, con la apariencia del sueño, que circula en la figuración del pensamiento que se tiende en el arte. Gozamos con la comprensión inmediata de la figura, todas las formas nos hablan, no existe nada indiferente ni innecesario.  La belleza está en relación, al gozo, y es con él que elaboramos la idea de lo bella apariencia como el sentimiento que nos contiene, y sabe que es apariencia. Y es a partir de ella que elaboramos la experiencia de arte para todo momento narrativo de la imaginación.

N. llega a plantearnos el problema de la experiencia de lo real: lo real de la existencia, igualmente como apariencia, porque en lo que de ella imaginamos también están lo momentos que la contienen, no existe un mundo esencial de las cosas como algo oculto, están los momentos del pensamiento que sitúan las experiencias de la cotidianidad como signos, es decir como sueños sujetos a ser interpretados, es esta la perspectiva que lo sitúa frente a Shopenhauer, para describir el signo de la aptitud filosófica, incluso en la forma como el filósofo es capaz de ver las cosas como fantasmas o imágenes oníricas. Pero el artista, aquel que transita sus imágenes en la escala del sueño, no siendo diferente del filósofo, teje con la realidad del sueño, (imaginativo) sus interpretaciones de la vida. No se sitúa en la identidad mimética del signo que permite recorrer los fantasmas de la realidad, sino que los contempla con minuciosidad sin nombrarlos, habitándolos, para ejercitarse en técnicas para vivir y cuestionando y construyendo el gusto.

En aquella observación minuciosa le vale la vida para lo triste, lo serio, lo oscuro, lo tenebroso, los obstáculo súbitos, las bromas, el azar, la espera, le dicha y el infierno. Porque su observación situada en el espacio del sueño, en donde es posible transitar sólo con el dispositivo de la imaginación, los escenarios (escala inhumana de sueño del poeta) desfilan las sombras en las que también se vive. La apariencia nos hace humanos porque nos permite el sueño que se configura en el deseo.
           
II.
NIETZSCHE, Friedrich, El nacimiento de la tragedia Vol 456,  Séptima Edición ed, Barcelona, 1984.





[1] NIETZSCHE, Friedrich, El nacimiento de la tragedia Vol 456,  Séptima Edición ed, Barcelona, 1984.